¿Qué dicen los cargos en Nueva York contra “Fito”, el líder de la banda Los Choneros en Ecuador, sobre la masiva presencia de armas de EE.UU. en América Latina?

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El ecuatoriano José Adolfo Macías, alias “Fito”, fue presentado ante una corte de Nueva York como un hábil operador dentro del “río de hierro” que inunda América Latina con armas provenientes de Estados Unidos.

Tres de los siete cargos que enfrenta en el tribunal federal de Brooklyn, tras ser extraditado por Ecuador, están relacionados con la compra y contrabando de armas desde EE.UU. o su uso en operaciones de narcotráfico.

No se trata solo de armas cortas: también se mencionan ametralladoras, granadas y rifles de asalto usados por “Fito” y su organización criminal, Los Choneros, según el Departamento de Justicia de EE.UU.

En su primera audiencia en Nueva York, Macías se declaró inocente de todos los cargos, entre ellos tráfico de cocaína, delitos que podrían acarrear penas de hasta cadena perpetua.

Expertos esperan que el juicio revele información sobre las redes de tráfico de armas estadounidenses hacia América Latina, que han contribuido al aumento de la violencia en Ecuador.

Carla Álvarez, politóloga ecuatoriana especializada en crimen organizado, señala que este caso “prueba que existe toda una estructura que permite que las armas fluyan desde EE.UU. hacia América Latina, alimentando los altos niveles de violencia”.

Una figura clave del crimen en Ecuador

A sus 45 años, “Fito” es un símbolo de la creciente criminalidad en Ecuador. Era el fugitivo más buscado del país hasta que fue recapturado, más de un año después de fugarse de prisión, donde cumplía una condena de 34 años.

Su fuga y el control que ejercía desde la cárcel —con fiestas y videos difundidos desde el penal— evidenciaron cómo las prisiones se convirtieron en centros de poder para bandas como Los Choneros.

Gracias a sobornos, asesinatos y extorsiones, su grupo criminal se consolidó como un actor clave en el tráfico de cocaína hacia EE.UU., con vínculos con cárteles mexicanos y grupos europeos.

Ecuador pasó de tener menos de 7 homicidios por cada 100,000 habitantes en 2019 a 46 en 2023. La proporción de asesinatos con armas de fuego también aumentó del 55 % al 88 %.

Macías es el primer ciudadano ecuatoriano extraditado bajo la reforma legal impulsada por el presidente Daniel Noboa en 2023.

El enfoque de EE.UU.

El fiscal federal Joseph Nocella describió a Macías como “un despiadado traficante de drogas y armas”.

Los cargos en su contra incluyen conspiración para adquirir armas mediante intermediarios, contrabando desde EE.UU. y uso de ese armamento en actividades de narcotráfico.

Según el Departamento de Justicia, Los Choneros adquirieron gran parte de su arsenal traficando ilegalmente armas y municiones desde EE.UU. hacia Ecuador.

Durante su comparecencia en la corte, el abogado defensor, Alexei Schacht, calificó los cargos de “raros” y argumentó que “es la primera vez que mi cliente está en EE.UU., pero supuestamente traficó armas aquí, lo cual no tiene sentido”.

Independientemente de si Macías va a juicio o decide cooperar con las autoridades estadounidenses, el caso podría revelar información clave sobre las rutas, redes de intermediarios y mecanismos utilizados para introducir armas en América Latina.

El papel de Estados Unidos en el tráfico de armas

Álvarez plantea preguntas fundamentales: “¿Cuáles son las rutas logísticas y medios empleados? ¿Qué hace EE.UU. para desmantelar estas redes y cortar la cadena de suministro?”.

El caso se suma a las preocupaciones crecientes en la región sobre el origen de las armas ilegales. México intentó demandar a fabricantes de armas estadounidenses por su responsabilidad en la violencia interna, pero la Corte Suprema de EE.UU. desestimó el caso.

En América Latina y el Caribe se registra cerca de un tercio de todos los homicidios del mundo, pese a que la región alberga solo al 8 % de la población global. Dos de cada tres homicidios en el continente americano se cometen con armas de fuego, según la ONU.

Katherine Aguirre, investigadora del Instituto Igarapé en Brasil, explica que muchas armas provienen de conflictos armados pasados, robos a fuerzas de seguridad y de la frontera con EE.UU.

“Hay que reconocer la importancia de EE.UU. como fuente de armas en América Latina”, afirma.

Datos de 2022 de la ATF (Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos) indican que casi dos tercios de las armas rastreadas en México provienen de EE.UU. En Centroamérica, la cifra supera el 50 %. En Brasil, 60 % de los fusiles incautados en 2024 tenían origen estadounidense.

Aguirre subraya la necesidad de controlar mejor el acceso a armas en EE.UU., establecer acuerdos internacionales y atender también la demanda regional. “Un caso como el de Macías puede ayudar a desentrañar cómo las armas llegan a Latinoamérica”.