El Gobierno de Venezuela declaró al estado La Guaira como zona de desastre, luego de dos fuertes terremotos que sacudieron el centro-norte del país y provocaron severos daños en edificios, servicios básicos e infraestructura clave.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, anunció la medida tras los sismos de magnitud 7.2 y 7.5, registrados el 24 de junio. La Guaira, ubicada al norte de Caracas, figura como una de las zonas más afectadas, con reportes de edificaciones colapsadas, daños estructurales y comunidades sin acceso regular a servicios esenciales.
De acuerdo con reportes internacionales, los terremotos dejaron al menos 188 personas fallecidas y más de 1,500 heridas, mientras continúan las labores de búsqueda, rescate y evaluación de daños. Las autoridades también reportaron más de 250 edificaciones afectadas o destruidas, además de múltiples réplicas que mantienen en alerta a la población.
En La Guaira, los sectores más golpeados enfrentan una situación crítica. Hospitales con daños parciales han tenido que atender a pacientes en áreas improvisadas, mientras equipos de emergencia trabajan entre escombros para localizar a personas atrapadas. El estadio José Luis García Carneiro fue habilitado como refugio temporal para familias damnificadas.
Los sismos también afectaron infraestructura estratégica, incluyendo el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar y zonas portuarias, lo que complica el traslado de ayuda y la movilidad en una región clave para la conexión entre Caracas y el litoral central.
Rodríguez decretó además estado de emergencia nacional y pidió unidad ante la magnitud de la crisis. Diversos países y organismos internacionales han ofrecido apoyo humanitario, equipos de rescate y asistencia médica para atender a las comunidades afectadas.
Mientras continúan las réplicas, las autoridades han solicitado a la población evitar ingresar a estructuras dañadas, mantenerse atenta a los avisos oficiales y colaborar con los equipos de emergencia en las zonas de mayor riesgo.
La declaratoria de desastre en La Guaira busca acelerar la movilización de recursos, coordinar la atención a damnificados y priorizar la reconstrucción de una de las regiones más golpeadas por los terremotos.

