Joven promesa del ballet salvadoreño rumbo a FIBES 2025

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Ballet

Con apenas 12 años, Sophia Lorena Amaya Cruz ha logrado lo que pocos jóvenes artistas salvadoreños consiguen: clasificar para el Festival Internacional de Ballet “Alcira Alonso” (FIBES 2025), uno de los certámenes más prestigiosos de la danza clásica en la región. Será la única representante de la Escuela Ballet de El Salvador en la categoría 2 del evento que se celebrará en San Salvador del 26 de julio al 3 de agosto de 2025.

El talento que nació a los tres años

Sophia descubrió el ballet a la edad de tres años, y desde entonces su vida ha girado alrededor de la disciplina, la constancia y la pasión por la danza. Inspirada en figuras nacionales como Lucía y Diana Figueroa, la joven bailarina recuerda cómo, de niña, recibió un tocado de El Lago de los Cisnes, un gesto que marcó simbólicamente el inicio de su carrera artística.

Su mayor referente ha sido Alcira Alonso, la reconocida maestra que da nombre al festival. Sophia tuvo la oportunidad de conocerla y ser evaluada por ella en sus primeros pasos, creando un vínculo que la motiva hasta hoy.

Preparación para un escenario internacional

Bajo la dirección del maestro Orlando Jarquín, a quien llama cariñosamente “míster Orlando”, Sophia se ha consolidado como una de las estudiantes más destacadas de la Escuela Ballet de El Salvador. Su preparación incluye largas jornadas de ensayo, montajes y presentaciones que la han llevado a perfeccionar su técnica y a fortalecer su carácter artístico.

En el FIBES 2025, Sophia enfrentará tres etapas decisivas:

  • Talleres intensivos de ballet y danza de carácter, impartidos por maestros de Brasil, México y Cuba.
  • Certamen competitivo internacional, con jurados de varios países.
  • Galas junto a estrellas del ballet mundial, incluyendo la esperada clausura y premiación.

Ballet y estudios: un equilibrio admirable

Además de su vida artística, Sophia cursa sus estudios en el Liceo Francés, donde equilibra la exigencia académica con el entrenamiento diario. Su rutina es un reflejo de disciplina y madurez poco común en alguien de su edad.

Para mí, el ballet es arte, es disciplina, pero también es lo más bello que hago”, comparte la joven promesa, quien asegura sentirse emocionada y orgullosa de representar a su colegio, a su escuela de ballet y a sus padres, que la acompañan en cada paso de este camino.

Un legado que sigue vivo en El Salvador

La clasificación de Sophia a FIBES 2025 es más que un logro individual. Es también el reflejo de cómo el ballet salvadoreño mantiene vivo el legado de Alcira Alonso, quien dedicó su vida a la formación de nuevas generaciones de bailarines.

Con su participación, Sophia Lorena Amaya Cruz no solo busca dejar huella en el escenario, sino también inspirar a otros jóvenes a perseguir sus sueños a través de la danza.