En un desarrollo que podría marcar un hito judicial en el combate a la violencia de las pandillas en El Salvador, la Fiscalía ha anunciado que los procesados enfrentarán penas que superan incluso las vidas humanas. Según Max Muñoz, fiscal adjunto contra el Crimen Organizado, ‘con las penas que el juez imponga, estas personas definitivamente no salen del sistema penitenciario’. Muñoz añadió: ‘No les alcanzan ni 10 vidas para poder purgar esas penas que van a enfrentar’.
El juicio masivo, el primero contra una estructura de mando de las pandillas en el país, se centra en 47.000 delitos cometidos entre 2012 y 2022. Entre los crímenes más graves destacan asesinatos de 87 personas en 2022, lo que llevó al presidente Nayib Bukele a declarar la ‘guerra’ contra las pandillas bajo un estado de excepción.
Uno de los procesados es Borromeo Henríquez (Diablito de Hollywood), de 47 años, máximo líder y quien desde 1998 cumple una condena de 87 años por 497 homicidios. Según la Fiscalía, Henríquez ‘tendría una pena entre 15.000 a 25.000 años de prisión’. Este caso plantea preguntas sobre el sistema judicial y la independencia del poder ejecutivo en El Salvador.
El gobierno de Bukele gobierna con poderes absolutos, lo que ha generado críticas por parte de organizaciones no gubernamentales (ONG) y grupos humanitarios. Estas entidades aseguran que no existe la independencia judicial en el país y acusan al gobierno del presidente conservador de cometer crímenes de lesa humanidad contra las maras, encarcelando a personas inocentes.

