Del Vaticano a las redes sociales: impulsan a los “misioneros digitales”

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French catholic and social media influencer nun Albertine Debacker from the Chemin-Neuf international Catholic religious community, poses near The Vatican, on Via della Conciliazione street with the St Peter's Basilica in the background, in Rome on July 28, 2025. The Vatican calls them "digital missionaries" and -- in an unprecedented move for the centuries-old institution -- Pope Leo XIV led a mass dedicated to them at St Peter's Basilica, calling on them to create content for those who "need to know the Lord". (Photo by Alberto PIZZOLI / AFP)

La hermana Albertine, una joven monja católica de 29 años, llegó a las afueras del Vaticano con su teléfono móvil en mano, lista para grabar nuevos videos para sus cientos de miles de seguidores. Su nombre secular es Albertine Debacker y forma parte de un creciente grupo de influencers católicos convocados esta semana en Roma para un evento organizado por el Vaticano.

La Iglesia los llama “misioneros digitales” y el papa León XIV les celebró una misa en la Basílica de San Pedro, instándolos a crear contenido dirigido a quienes “necesitan conocer al Señor”.

Durante años, la Iglesia católica mantuvo una postura cautelosa frente a las redes sociales. Hoy, reconoce su potencial como una herramienta clave para propagar la fe, en un contexto donde la asistencia a los templos ha disminuido. Para la hermana Albertine, el entorno digital es un “terreno misionero” ideal. “Te sientes solo y yo propongo que oremos juntos”, dice en uno de sus videos.

Uno de los propósitos del evento fue también definir la postura oficial del Vaticano frente al auge del contenido religioso en la era de las redes sociales y la inteligencia artificial.

“El gran influencer es Dios”, declaró el cardenal filipino Luis Antonio Tagle, uno de los pocos altos cargos del Vaticano con presencia activa en redes. Sin embargo, advirtió: “Jesús no es una voz generada por un programa digital”.

El papa León XIV, por su parte, llamó a buscar equilibrio en una sociedad “hiperconectada” y expuesta a imágenes “a veces falsas o distorsionadas”. Recalcó que el objetivo no es solo generar contenido, sino “crear un encuentro entre corazones”.

Esta dualidad representa un reto para sacerdotes que buscan mantener una presencia significativa en redes. El padre Giuseppe Fusari, conocido por sus camisas ajustadas y tatuajes visibles, tiene más de 63.000 seguidores en Instagram, donde mezcla enseñanzas religiosas con contenido sobre arquitectura de iglesias.

“Todo el mundo usa redes sociales, así que es importante que también estemos allí”, dijo Fusari, quien llegó desde Brescia. Su meta es clara: alcanzar a la mayor cantidad posible de personas con el mensaje del Evangelio.

Pero no solo los religiosos participan en esta misión digital. También hay laicos como Francesca Parisi, una educadora italiana de 31 años que se unió a la Iglesia católica en la adultez. Hoy tiene unos 20.000 seguidores en TikTok, desde donde intenta presentar la fe católica de forma accesible y contemporánea.

Su audiencia principal son personas alejadas de la Iglesia, y confía en que pueden reencontrarse con la fe a través de sus teléfonos. “Si Dios lo hizo conmigo, también puede hacerlo contigo”, afirma.