
El Ministerio de Comercio de China acusó a Estados Unidos de utilizar acusaciones sobre propiedad intelectual para intentar limitar el crecimiento de las empresas chinas dedicadas al desarrollo de inteligencia artificial.
La respuesta de Pekín se produjo después de que funcionarios estadounidenses señalaran que compañías chinas podrían enfrentar investigaciones, sanciones financieras o restricciones comerciales por supuestamente utilizar modelos estadounidenses para entrenar sus propios sistemas.
La controversia se centra en Moonshot AI, empresa con sede en Pekín que desarrolló el modelo Kimi K3. Autoridades estadounidenses sostienen que la compañía habría empleado técnicas de extracción de información para reproducir capacidades de modelos avanzados creados en Estados Unidos.
Moonshot AI rechazó estas acusaciones y afirmó que las mejoras de su sistema provienen de modificaciones originales en su arquitectura. El Gobierno chino también aseguró que las posibles medidas estadounidenses carecen de fundamentos legales y fácticos.
China advirtió que responderá con las acciones necesarias si las restricciones afectan los intereses de sus compañías. Una eventual inclusión de Moonshot AI en la lista comercial estadounidense podría limitar su acceso a semiconductores, servicios en la nube y programas tecnológicos desarrollados en Estados Unidos.




